A menudo la gente habla de la personalidad como si se
tratara de un producto, como una corbata de colores brillantes que le diera
vida a un taje viejo. No solo eso, algunas veces hablamos como si la
personalidad consistiera en rasgos atractivos y admirables: Efecto, encanto,
honestidad. Pero no vemos que la personalidad es algo mucho más complejo de lo
que indica el uso ordinario del término, e incluye tantos rasgos positivos como
negativos.
Resulta fácil hablar de aspectos o rasgos de la personalidad
sin definir el término en si. Y lo hacemos con frecuencia: No confió en ese
hombre. No es honesto, o, podemos decir: Quiero a Ana. Tiene buen corazón. Pero
es difícil elaborar una definición amplia de lo que es personalidad. Un
concepto actual que podemos utilizar es: Patrón de sentimientos y pensamientos
ligados al comportamiento que persiste a lo largo del tiempo y de las
situaciones. La anterior es una definición bastante larga, pero es la que
advierte dos cosas importantes, Primero: Que la personalidad se refiere a
aquellos aspectos que distinguen a un individuo de cualquier otro, y en este
sentido la personalidad es característica de una persona. El segundo aspecto
es: Que la personalidad persiste a través del tiempo y de las situaciones.
